Las cosas locas que hago

Las personas que me conocen, saben lo loca que soy y hoy, como siempre, hice una loquera y quiero contarles la historia!

Hace dos días tomé la decisión de inscribirme en una competencia de Cross Universitario. Me encantó la idea de competir en algo, en lo que no tenía ni la menor idea de como me iba a ir. Llevo una semana enferma y talvez no era la mejor decisión, pero soy tan fiebre con los deportes, que me tenía que meter sea como sea. Ese mismo día me inscribí, le dije a una amiga que nos fuéramos juntas y hasta me apunte para irme en el bus con todos los del equipo de mi universidad. Si hago algo, lo voy a hacer bien o sino mejor ni voy jajaja.

IMG_8258.JPGDespués de tanta ansiedad, llegó el día, el momento que tanto esperé durante dos días (poniéndole un poco de drama a la historia jajaja). Llegue a la universidad con el corazón en la garganta. ¡Que emoción más grande me da hacer cosas nuevas! Me tope con todos los del equipo, que de paso son como mis hermanitos. A todos les llevo entre ocho y diez años.

 

Nos montamos al bus y nos fuimos a lo que iba a ser una de las experiencias más lindas en Madrid. Primer parada, el polideportivo de la Universidad Politécnica de Madrid. Aquí recogimos nuestros números. Segunda parada, la salida de la carrera. Para llegar ahí, había que caminar por un montón de autopistas y calles, algo que para mi no era muy normal, ya que todas las carreras que yo había visto en mi país de Cross-Country, eran muy diferentes y normalmente no eran metidas en medio de una autopista súper transitada.

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Por fin llegamos a la meta y ya mi corazón no estaba en la garganta, ahora lo tenía en la boca. En mi cabeza, pensé que la carrera iba a ser algo recreativo y para todo el mundo. Para mi sorpresa, no era ni cercano a lo que pensaba. Todos eran atletas y se dedicaban a entrenar eso. Las mujeres vestidas con sus uniformes lindísimos, haciendo calentamientos todos extremos. Yo, por otro lado, iba con licra del gimnasio, una camiseta que decía “keep running”, que me había comprado el día anterior y con una visera que al parecer no estaba de moda entre las que iban a correr esa carrera. Mientras me estaba poniendo los audífonos para escuchar música para no sufrir tanto en la carrera (según yo), me van diciendo que es prohibido escuchar música porque era una competencia importante y es una regla por seguridad de los atletas. En ese momento solo pensaba en la embarcada en la que me había metido. ¡Eso me pasa por bombeta!

 

Nos llaman a todas a la salida y para ese momento ya no estaba nerviosa. Creo que ya me había dado cuenta que jamás iba a poder competir, con personas que llevan años entrenando esto y que tienen 10 años menos que yo. Desde mi punto de vista de entrenadora, iba a ser algo muy difícil de conseguir. Entonces decidí competir conmigo misma y retarme a hacer mi mejor tiempo. Muy humilde me puse de ultima ultima, ni me quería ver. Yo tenía planeado salir a mi ritmo y llegar a la meta viva.

Un señor nos comenzó a dar indicaciones, que para ser honesta ni las escuche porque estaba muy atrás jaja. Ya todas estábamos listas para salir y en eso, suena un pito. No se en que momento sucedió todo, pero esas mujeres salieron corriendo como si las vinieran persiguiendo siete mil leones muertos de hambre. Cuando me di cuenta, todas me llevaban como cincuenta metros de distancia. En ese momento fue cuando me di cuenta que la cosa no era ir a mi ritmo. Podía pasar lo que sea, pero salir humillada no era una opción jajaja.


IMG_8213.JPGCorrí y corrí, hasta que logré alcanzar al grupo. Al ratito le pasé a la primera, luego a la segunda y por ultimo le pase a una que me hizo sentirme la más buena del mundo, porque siempre la veía entrenando y era una de las que iba más seguras. Solo logré pasarle a tres y para mi eso fue el logro más increíble que pude haber tenido en todo el día. Llegue a la meta sintiéndome como la más poderosa y hasta podría haber corrido más rápido, pero no quise porque estaba enferma todavía. Que sentimiento más delicioso es hacer estas cosas tan locas y espontáneas.

Al final todo valió la pena y no me arrepiento de nada. Nos fue super bien en la carrera, quedamos de tercer lugar en la categoría de equipo. También aprendí que el miedo no trae nada bueno y que a veces tenemos que arriesgarnos y salirnos de nuestra zona de confort, para tener experiencias inolvidables. Si alguna vez has pensado en participar en alguna competencia, creo que es el momento perfecto para hacerlo. ¿Qué importa si perdemos o si no somos los primeros en llegar? ¿Qué importa lo que piensen los demás? Lo que importa es como uno se sienta y también recordar que cada cosita que hagamos, es para nosotros mismos y no para las personas que nos rodean.

“The quickest way to acquire self-confidence, is to do exactly what you are afraid to do.”IMG_8256.JPG

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